Crear marca con un Martini mezclado, no agitado

1 jul 2016

No es nada nuevo que las marcas aprovechen el tirón de las películas para que su producto aparezca en ellas de una forma casual o intencionada, buscando incrementar y difundir la imagen de sus productos. Este interés ha sido un filón para muchas de ellas, forzando a los guionistas de cine a integrarlas en secuencias que proyecten valores aspiracionales del último modelo o producto de su marca. Y de paso, sufragar gastos para que los costes para producir la película sean un poco más llevaderos.

Un clásico de las pantallas que desde 1962 ha utilizado esta fórmula, la protagoniza el mítico James Bond, encarnado por los diferentes actores que lo han interpretado en las 24 películas de la saga. A todos ellos siempre se les han colocado al volante del último modelo de varias marcas, Aston Martin a la cabeza, facilitando que el agente 007 siempre salga airoso de las múltiples persecuciones con sus contrincantes. Esta estrategia está basada en el branded content, asociando el desarrollo de la película a los atributos del producto, pudiendo cambiar la marca del vehículo sin que la película varíe un ápice la estructura del guion. Y después de la acción, pasar a momentos más relajados tomando un Martini mezclado, no agitado, reforzando el originario slogan «Un Martini invita a vivir», mientras coquetea con la protagonista femenina de la película, a la que se presenta con una de sus frases míticas «mi nombre es Bond, James Bond».
La fuerza que pueden llegar a adquirir las marcas es incuestionable, si no que se lo pregunten a Tom Hanks cuando fue naufrago y se salvó gracias a la filosofía empresarial de FedEx.