Las fuentes de información y los nuevos comunicadores

1 jul 2016

El desarrollo de las herramientas online y su uso, ha desestabilizado el paradigma de lo que se creía como el modelo adecuado de la comunicación. Hemos pasado de un gran respeto y valoración del trabajo de los profesionales de la comunicación, a la irrupción de un buen número de “comunicadores” generado por la demanda de redactores, que aporten contenidos al gran número de blogs, redes sociales y web para numerosas empresas.

Al margen de los trabajos cualificados de profesionales o empresas de comunicación, la realidad de muchos de los contenidos online que se publican, evidencian la picaresca que está viviendo el sector. Comprobamos que muchos clientes, ante su inexperiencia, declinan la responsabilidad de su comunicación a vendedores de humo, con dudosa formación y sin elaborar un plan estratégico de comunicación, que basan su estrategia en satisfacer el ego de su cliente aportándole su “efectividad”, comprando o acumulando seguidores sin enviarles mensajes de calidad, o publicando textos inconexos y con faltas de ortografía.

Con el ejercicio de su oficio, los periodistas han conseguido desarrollar su instinto para distinguir entre la información que deben ofrecer y las declaraciones de un cliente que no deja de ensalzar las virtudes de su marca o producto, convirtiendo ese despliegue promocional en un artículo que deje de lado ese aspecto y se transforme en información. Digamos que es lo mismo pero de otra forma: conseguir que un texto se interprete como una información y proyecte más valor.
Cuando una marca sólo se queda en el primer planteamiento y se dedica continuamente a realizar promos, está desaprovechando el valor de su producto. El fundamento periodístico debe estar presente en aquellas personas que trabajan como community y no poseen esa formación. Para conseguir dar la vuelta a un enunciado publicitario y convertirlo en un mensaje creíble, aunque entrelineas se esté realizando un escrito favorable hacia la marca. No se debe aburrir al usuario con frases manidas, recurrentes o supuestamente originales y divertidas, acompañadas de varios signos de admiración o divagaciones. En un perfil personal de una red social, todo puede valer, pero en el de una empresa, seamos serios y rigurosos.

También nos encontramos con aquellos que en el momento de escribir un post para el blog corporativo, siguen esa misma tendencia y además o realizan un corta y pega de alguna información de otro blog o no contrastan la información de lo que escriben, aspecto que puede ser muy dañino para la credibilidad de una marca. Además, expresado con suavidad, sin tener la maravillosa afición por la lectura y sin haber ojeado nunca un manual de escritura. Lo que una marca transmite en sus contenidos, refleja su esencia. Recordemos que internet es una fuente inagotable de información, pero en muchos casos no es precisa. Un periodista, lo primero que realizará será una buena selección de fuentes y mientras escriba, las contrastará para no cometer errores, para que su trabajo no se cuestione, por él y para quien escribe.

El todo vale y la laxitud con la que muchas veces se publica en muchos perfiles de redes sociales y blogs es más dañino que una mala publicidad. Un spot que esté programado en una televisión y cree animadversión, se retira y se acaba el problema. En la red todo queda y si además la falta de rigor es manifiesta, perdurará en el tiempo y esa forma de transmitir las cosas seguirá acompañando a la empresa.

Saber escribir no se trata sólo de encadenar una palabra tras otra. Debe tener un sentido y no es una cuestión sencilla aunque algunos lo crean. Las palabras deben ser escogidas para que realmente transmitan un concepto: no es lo mismo redactar como si transcribiéramos una conversación coloquial, que crear el episodio de una historia que debemos divulgar a un colectivo, asociado a una estrategia de comunicación.